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miércoles, 13 de mayo de 2015

La “desilusión” de los jóvenes




Me gustaría en este momento recordar esa entrada de hace casi un año titulada “La ilusión de los jóvenes”

Era una entrada basada en la esperanza, en que una generación llegaba con ansias de aprender y aportar una nueva visión para volver a llevar nuestra Medicina de Familia a aquellos años 80 en los que parecía que el futuro era de nuestra especialidad.

Bien, después de unos meses puedo decir que ha sido la realidad la que se ha impuesto y ha dado al traste con esas esperanzas.

Tras unos meses de intenso trabajo, de proyectos nuevos, de actividades comunitarias, de interesantes historias personales con muchos pacientes, la realidad de consultas sobrecargadas a pesar de una gestión adecuada, de mucho papeleo y poco tiempo para dedicar a las personas que realmente lo necesitan, ha impuesto su ley y ha demostrado a estos jóvenes que el idealismo es muy bonito y esta muy bien cuidarlo y mantenerlo a lo largo de la vida, pero que la realidad de la Atención Primaria en España es otra.

Resultado: renuncia a la especialidad y ya que no puedo llegar a realizarme desde el punto de vista humanista con la Atención Primaria, me buscaré una especialidad que me ofrezca otro tipo de”emociones”.

Y yo creo que ahí esta la clave, en fomentar y profundizar en el desarrollo humanista y ético de nuestra especialidad. Tenemos muchas ventajas sobre el resto, accesibilidad, continuidad en los cuidados, acceso a los domicilios y la realidad social de los pacientes, posibilidad de implicarnos en la población desde el punto de vista comunitario pero por múltiples circunstancias la mayoría de nosotros no las aprovechamos y eso nos hace ser unos médicos vulgares, con poco que ofrecer a esas nuevas generaciones.

Un médico de familia que por cualquier motivo renuncia a su desarrollo humanista en el ejercicio de su especialidad tiene poco atractivo que ofrecer a los jóvenes. Salvamos pocas vidas con acciones llenas de adrenalina (aunque muchas con un poco de educación sanitaria), pocos pacientes nos consideran héroes (pero todos acuden a consultarnos lo que esos héroes no les ha explicado).

En unos días llega una nueva generación. Volveremos a pelar por mantener esa ilusión y que esta vez no se pierda por el camino. Hay algunos que aún no hemos perdido el idealismo a pesar de los años y seguimos confiando en que con el ejemplo y la ilusión al final lo conseguiremos.


jueves, 5 de marzo de 2015

Sanciones a los médicos de Atención primaria: Prescripción inducida

En los últimos meses estamos observando un aumento de los expedientes abiertos a compañeros por parte de los servicios de Inspección y Farmacia, no tan solo en nuestro ámbito autonómico de trabajo, sino también a nivel nacional.

Por supuesto hay casos justificados de mala praxis etc, pero hay otros que quizás no lo son tanto y es en los que me gustaría centrarme. Principalmente en aquellos basados en la prescripción inducida por “especialistas” no adscritos a la sanidad pública por parte de médicos de Atención Primaria.

Es cierto que existe un decreto elaborado por la Conselleria de Sanitat que prohíbe la realización dentro de la sanidad pública de recetas prescritas fuera de su ámbito ya sea por especialistas hospitalarios como por médicos de Atención Primaria. Si nos atenemos a la redacción exacta del artículo del correspondiente decreto, es cierto que si realizamos una receta en nuestra consulta de un medicamento recomendado por otro médico de fuera de la sanidad pública estamos cometiendo una falta administrativa y nos exponemos a la correspondiente sanción, pero...¿las normativas han de aplicarse al pie de la letra o interpretar el espíritu de la ley?.

Entendemos todos que aquel médico que en la consulta privada utiliza recetas de la sanidad pública esta cometiendo una infracción y que desde el punto de vista ético es totalmente inaceptable ya que esta utilizando unos recursos públicos, ya de por si limitados, para obtener un beneficio propio.

Pero ¿es el mismo caso el del médico de Atención Primaria que en el curso de la atención a un paciente se encuentra con una lista de espera “inaceptable” y este decide acudir a una consulta privada, en la que es valorado en pocos días y recibe una recomendación de tratamiento que consideramos correcta y apropiada para la pato logia diagnosticada? ¿O el del paciente con una patología psiquiátrica y que por no existir empatía con los psiquiatras de la sanidad pública o precisar un tiempo de consulta más prolongado del que estos le pueden ofrecer decide finalmente acudir a un psiquiatra privado con el que presenta una clara mejoría y buen control pero que le pauta una medicación que solicita a su médico de Atención Primaria?

Es obvio que estos dos casos no tienen nada que ver con el anterior y que el objetivo del médico no es un beneficio personal, sino el bien del paciente

Desde el punto de vista de la práctica médica es una prescripción inducida que el médico según su criterio puede asumir como correcta o no y si consideramos que se puede condenar al médico de AP por realizar prescripciones inducidas el sistema sanitario español tiene un problema serio, ya que en estos momentos son mayoría los especialistas que no realizan sus propias prescripciones por el periodo completo de tratamiento y son los médicos de AP los que las asumen como propias repitiendo esos tratamientos. Por tanto ¿que diferencia hay desde el punto de vista práctico de quién provenga la prescripción y más en casos concretos como los que he citado anteriormente?.

Es cierto que quien acude a un médico privado ha de asumir que ese proceso devenga unos gastos que ha de asumir como son las consultas, pruebas complementarias y tratamientos y que no puede ser la norma el realizar esas prescripciones dentro del sistema público, pero ¿no debemos admitir excepciones y hemos de sancionar al médico en todos los caso?. Porque en ese caso tampoco deberíamos admitir excepciones en la prescripción inducida venga de quien venga y sea cual sea la situación que la produzca...

Ha llegado a mis manos el pliego de descargo de una de las sanciones impuestas por estas situaciónes y, con el consentimiento de la persona sancionada, creo que merece la pena transcribir parte de los argumentos expuestos y lo que este tipo de situaciones pueden conseguir en algunos grandes profesionales de la Atención Primaria que por desgracia se ven envueltos en un expediente de este tipo:


Toda mi vida quise ser médico. Siempre me movió la posibilidad de ayudar o sanar a las personas. Y cuando llegó el momento de escoger especialidad, lo tuve claro: medicina de familia, que ofrecía la posibilidad de, además de trabajar con todas las disciplinas, mantener el contacto con los pacientes a lo largo del tiempo, sus familiares y entorno, siguiendo el modelo biopsicosocial, es decir, aplicando lo que se denomina la atención integral de la Atención Primaria de Salud, que abarca las esferas biológica, psicológica y social, que condicionan los problemas de salud del individuo, no actuando de modo independiente, sino interaccionando entre ellos.
Y así fui descubriendo en el día a día, que la empatía, la confianza, la confidencia, la comunicación, la humanización son aspectos fundamentales en nuestra labor como médicos, para llegar a ese nivel de relación en que uno no está por encima del otro, sino al mismo nivel, uno poseyendo los conocimientos para acordar con el otro el mejor beneficio de éste, incrustándose de esta manera los principios por los que se rige la bioética: beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía.

Nunca pensé que llegaría el momento en que dejaría de ilusionarme, de motivarme por seguir evolucionando y creciendo en este trabajo. Pero se ha producido ahora, con toda esta causa iniciada hace ya unos meses.

Me gustaría poder decir que este proceso no es justo ni fiel al resto de mi vida profesional. Ojalá se pudiera tomar en consideración si ha habido otros errores, excesos de confianza, quejas, imprudencias, negligencias. Pero entiendo que esto no tiene ningún valor ante un análisis frío de unos hechos, los cuales en ningún momento han buscado el perjuicio de la paciente, sino más bien, su bienestar.

...


2 – Considerando que en la valoración del principio de beneficencia y entrando en la resolución de un conflicto ético, es decir, qué consecuencia tiene si hago una acción, y qué sucede si no la hago, el beneficio para la paciente es netamente positivo. Estamos hablando entre riesgo de adicción y riesgo de autolisis.

...

En atención a lo anteriormente expuesto y teniendo en cuenta la singularidad del contacto clínico con los paciente psiquiátricos, que condiciona qué profesionales les resultan empáticos y quienes no, y dónde acuden y a quienes para solicitar ayuda, teniendo presente que ese vínculo no debe ser roto en ninguna circunstancia, y menos en situación de riesgo vital...”

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿y esto qué es, hija mía?



Aquí me tenéis de nuevo, reflexionando sobre otra  Jornada de Bioética: “ Limitación de recursos y atención sanitaria. Derecho, economía y valores éticos. ¿Son compatibles? “.
Le cuento a mi padre que en ellas se respira algo distinto, algo que a él le gustaría….en la mayoría de las jornadas a las que asisto es difícil opinar (que no preguntar),  pero  eso no ocurre en las de Bioética,  el tiempo para preguntas suele convertirse  en un foro de opinión, que enriquece lo aportado por los ponentes, y eso es lo que ocurrió  el jueves pasado (20 de noviembre),  en las organizadas por el CBA Dpto. Clínico-Malvarrosa en la Facultad de Medicina de Valencia….felicito a los ponentes, expusieron sus argumentos  y los datos  correctísimamente y no era fácil en algunos temas, nos mantuvieron a  casi todos atentos y  hasta el final….y nos hicieron reflexionar sobre un RDL que impide atender a alguien del público si “no estuviera en regla” en la sanidad pública, sobre revisiones de minusvalías “a la baja” y situaciones de desprotección en dependencia “al alza” , sobre si tenemos derecho a la salud o a la protección de la misma y si este es un derecho “de peso” en nuestra Constitución, sobre el SNS  y como lo hacemos en algunas parcelas respecto a nuestros vecinos de Europa, sobre si los departamentos  de gestión privada han demostrado mejorar algo respecto a los públicos, e incluso sobre qué méritos precisan algunos “gestores” para gestionar…¡y todo esto en 4 horas!, tanta información puede resultar abrumadora, y más si se utilizan términos a los que no estamos acostumbrados, pero también enriquecedora….Estoy segura que mi padre se pregunta  qué tendrá que ver esto con la medicina mientras me pregunta  ¿y esto qué es,  hija mía?.... pues esto es el día a día le contesto, piensa que yo mañana  en mi consulta podría tener que decidir si atiendo o no a un paciente sin SIP, si cumplimento con o sin prisas  el documento médico-legal requerido para mantener o solicitar una minusvalía, si sigo o no en mi departamento de gestión pública o pido un traslado a uno de gestión privada, o si lo que quiero es gestionar algo y en ese caso, si es ético que lo haga si mi único mérito es pertenecer al partido político de turno....mi padre oye mal, pero entiende bien y sabe como yo, que para decidir deben primar  los  valores, nuestros valores. Yo pienso que en escenarios  más o menos convulsos,  consecuencia de la limitación de recursos sanitarios, la ética  pudiera ser parte de la solución….pero  esto sólo es una opinión.

América Pujades Aparicio
    Médico de Familia. Miembro Grupo Bioética SVMFIC

sábado, 9 de febrero de 2013

Reflexiones de una médico de familia interesada en la bioética sobre los derechos de los ciudadanos


Lo primero que me planteo es de qué ciudadanos hablamos. Doy por sentado que nos referimos a los de nuestra sociedad occidental, española, donde la esperanza de vida ronda los 80 años. Dejamos aparte, una vez más, a los habitantes de aquellos países donde la mayoría no alcanza los cincuenta: cientos de millones de personas que no tienen derecho ni a vivir ni a morir dignamente, a pesar de que la declaración de los derechos humanos pretenda ser universal. No deberíamos perderlos nunca de vista sino por el contrario animarnos a la solidaridad y pensar que también somos en parte responsables de su situación, si despilfarramos recursos, maltratamos el medio ambiente, utilizamos de forma incorrecta los medicamentos, creamos gérmenes resistentes a los antibioticos, propagamos enfermedades contra las que no podrán defenderse, etc.

Dicho esto, la siguiente reflexión que me hago consiste en qué derechos tiene el ciudadano/a que entra en mi consulta de médico de cabecera: tiene derecho a ser recibido con educación, escuchado con atención, explorado con los medios a mi alcance o derivándolo al especialista que precise; tiene derecho a que reflexione con él sobre su problema de salud e intentemos llegar a su causa, si es posible, para buscar la solución; tiene derecho a que le proporcione el tratamiento más idóneo o el consejo de salud más adecuado, a que le explique las diferentes alternativas, los riesgos y beneficios de cada una de ellas, a que escuche sus dudas y se las intente aclarar, a que tenga en cuenta sus creencias y valores y respete sus decisiones, a la confidencialidad; tiene derecho a que le evite las enfermedades que se puedan prevenir, le acompañe en el dolor y la muerte cuando no se pueden evitar, en suma tiene derecho a que le cuide, a que le cure en la medida de lo posible y a que le acompañe, junto con todos los profesionales que formamos el equipo sanitario.

Todo ello es necesario, así como es imprescindible que yo esté bien formada e informada de los últimos avances científicos, nuevos fármacos, nuevas leyes, sistemas informáticos...

También debo registrar en la historia del paciente todos los datos de interés, realizar labores administrativas, como partes de baja, repetición de recetas... Desde hace años, en el centro de salud donde trabajo, todo esto lo hacemos en ordenador, con los quebraderos de cabeza que a veces nos ocasiona cuando no funciona como debe..... He de decir que de todas formas defiendo la consulta informatizada por muchas razones que no vienen al caso.

Como pueden ver no es fácil nuestra tarea, sobre todo si pensamos que no tenemos ni 10 minutos de media por consulta. Pero no se me depriman, porque en atención primaria contamos con indudables ventajas y la más importante es la cercanía y la relación continuada con los ciudadanos/as. Si tenemos la suerte de permanecer en el mismo sitio y somos capaces de establecer una relación de mutua confianza, podemos salir ambos beneficiados, el ciudadano mejorando o manteniendo su salud y el médico sintiéndose satisfecho de su labor profesional. Ahí reside la gracia de la atención primaria y no la podemos malograr. Para ello es necesario que todos seamos conscientes de que los recursos humanos y materiales son limitados, que si unos abusamos otros pierden. Debemos saber utilizar el sistema eficazmente, conocer dónde, cuándo y de qué forma debemos acudir a él. Todos somos responsables. En primer lugar de nuestra propia salud intentado mantener unos hábitos saludables por el bien nuestro y el de todos.

Redactado por Vicenta Alborch

miércoles, 6 de febrero de 2013

El método bioético


Reflexiones tras la lectura del resumen de ponencias del XII Ateneo de Bioética:

Desde hace siglos se viene defendiendo que la única manera de obtener nuevos conocimientos en ciencia es a través del método científico. Solo es valido aquello que es demostrable y reproducible y todo aquello que se sale de ese método queda fuera de las ciencias “verdaderas”.

Esto nos lleva a preguntarnos como debemos investigar y avanzar en bioética. ¿Podemos aplicar el método científico? ¿Cuál debe ser la función de la bioética en los proximos años?

Para Van Rensselaer Potter “En este momento la investigación empírica está en crisis, tenemos evidencias pero no las aplicamos, no se utiliza el conocimiento que tenemos en la realidad. Hay muchos intereses en la investigación y no siempre se investiga de forma libre. También hay una crisis de confianza en el conocimiento profesional, lo que se pide es que la investigación debe bajar a los contextos, hay que utilizar la bioética para cambiar. Yo propongo un método de investigación participativa basado en una forma de conocimiento autorreflexiva que emprenden los participantes en situaciones sociales para mejorar sus propias prácticas desde una perspectiva racional y justa. Se trata de un proceso participativo y democrático”.

La función de la bioética en los próximos años será educar a los profesionales y a la población sobre los fines de la ciencia médica, intentar definir que es la salud y como la ciencia médica debe ayudar a alcanzarla. Debe ser el motor que nos lleve a una nueva Alma-Ata que sirva de base para el desarrollo de las políticas sanitarias de los próximos treinta años y que devuelva a los profesionales la motivación y sirva para educar a la población en salud.

Para alcanzar estos ambiciosos objetivos no es posible aplicar el método científico. Pero ¿Cuál es entonces el método?

En este punto surgen múltiples caminos y es difícil saber con cual hemos de quedarnos.

Para nuestro día a día y dejando un poco de lado los grandes objetivos y empezar a adquirir conocimientos en bioética es más cómodo aprender los cuatro principios básicos (autonomía, justicia, beneficencia y no maleficencia) y a partir de ahí intentar resolver los conflictos que se produzcan, pero a medida que vas estudiando diferentes casos vas encontrando que esos principios se quedan cortos ya que hay valores que no se pueden clasificar dentro de ninguna de las categorías.

Si además de la existencia de esos valores inclasificables trabajas en Atención Primaria y conoces la historia vital de tus pacientes, sus ideales, conflictos familiares y miedos es fácil aproximarse más al método narrativo que a cualquier otro. Cada situación es una historia que según quien se el narrador y su punto de vista adquiere tintes diferentes, mostrando la pluralidad de las perspectivas a partir de las cuales hemos de tomar nuestras decisiones.

Por ello es difícil difundir la bioética entre los compañeros de AP, muy concienciados por años de educación de la necesidad de unas reglas fijas antes de actuar, acostumbrados a la existencia de protocolos y guías clínicas que regulen las actuaciones. Estamos planteando que cada caso es diferente y que nuestra actitud y decisiones pueden variar según pequeños matices de la historia. ¿Cómo conseguir difundir la bioética en AP?. Mediante mas sesiones clínicas en los centros de salud sobre casos concretos sobre los que deliberar

domingo, 3 de febrero de 2013

Una visión diferente de la medicina en España

Conocido por casi todos el Dr. Juan Gervas propone desde esta página su particular visión de los problemas sanitarios de nuestro pais y nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud en el dia a dia con los pacientes y los gestores

http://www.actasanitaria.com/opinion/el-mirador/index.html

viernes, 16 de noviembre de 2012

"Seis minutos"


El proyecto seis minutos ha elaborado un documental basado en una serie de entrevistas a diferentes médicos de Atención Primaria.

Mediante tres fragmentos documentales de Seis Minutos (tiempo medio para una consulta de primaria en España) trataremos de concienciar sobre el valor de la Medicina de Familia, su existencia y justificación dentro del sistema sanitario.

Se puede consultar y ver en http://www.seisminutos.com/#!home/mainPage