¿Qué hay de nuevo Potter?: Visiones y reflexiones éticas desde Atención Primaria
Mostrando entradas con la etiqueta Humanización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Humanización. Mostrar todas las entradas
miércoles, 13 de febrero de 2019
Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos: Humans Fest València
Esta semana, el día 14 y hasta el 23 de febrero, se celebra el X Festival Internacional de Derechos Humanos en Valencia. Los temas y las personas y organizaciones que lo realizan cada año merecen nuestra atención. Merece la pena que veáis el programa y os decidáis a acudir a las sesiones que podáis. Nos ayudará a reflexionar, evitar la discriminación y ampliar nuestra visión sobre la complejidad del ser humano y sus derechos.
Más información en: http://humansfest.com/es/
jueves, 23 de junio de 2016
El lado humano...
- Reflexiones a raiz de la columna: http://elpaissemanal.elpais.com/columna/el-lado-humano/
- La rabia no se ha acabado. Continúa aquí, vivita y coleando, lo que significa que Hitler o algo parecido a Hitler siempre puede repetirse.
- NO FALLA. Cada vez que alguien titula un reportaje El lado humano de…” (sustituyan los puntos suspensivos por el nombre de cualquier celebridad), ya sabemos de qué tratará: del amor de la celebridad por su familia, de su pasión por los niños y los animales, de su sencillez y naturalidad, de su apoyo a las causas nobles y su vocación filantrópica. En resumen: el lado humano es el lado bueno.
- Pero ¿y el lado malo? Es de pura lógica que, si todos tenemos un lado bueno, incluidas las celebridades, también tenemos uno malo; ahora bien, ¿es el lado malo menos humano que el bueno? ¿Son sólo humanos la bondad, el amor, la generosidad, el coraje y la compasión?
- La razón es que la maldad es tan humana como la bondad, el odio como el amor, el egoísmo como la generosidad, la cobardía como el coraje y la crueldad como la compasión. Esta evidencia es desagradable y, cuando la realidad es desagradable, tendemos a ocultarla. Personas humanas se llamaba un viejo programa de la televisión catalana donde Quim Monzó protagonizaba una sección memorable; el título era una burla de un pleonasmo común: todas las personas somos humanas, incluido Yago (personaje de Otelo ), incluido Hitler, que era tan humano como Francisco de Asís.. El problema es todavía peor, porque es tan perdurable que no ha cambiado desde que Shakespeare lo denunció. El problema es que consideramos que el mal no guarda ninguna relación con nosotros, que no queremos verlo porque nos repugna y nos asusta, que hemos optado por considerarlo indescifrable e inhumano y decidido que no hay que intentar explicarlo, que explicarlo es casi justificarlo. Esta actitud es cómoda pero catastrófica; la razón es que nos vuelve extremadamente vulnerables: situar el mal en un lugar ajeno, inhumano e inexplicable, como hacen Rodrigo y Otelo, nos impide entenderlo y darnos las armas para combatirlo, lo que nos deja indefensos frente a él. Por eso es más urgente entender el mal que el bien. Y quizá, quién sabe, más fácil: al fin y al cabo, como escribió Imre Kertész tras pasarse la vida intentando descifrar su paso por Auschwitz, “lo verdaderamente inexplicable no es el mal, sino el bien”.
Entrada elaborada por: Adoración Borrell
miércoles, 13 de mayo de 2015
La “desilusión” de los jóvenes
Me gustaría en este momento recordar esa entrada de hace casi un año
titulada “La ilusión de los jóvenes”
Era una entrada basada en la esperanza, en que una generación
llegaba con ansias de aprender y aportar una nueva visión para
volver a llevar nuestra Medicina de Familia a aquellos años 80 en
los que parecía que el futuro era de nuestra especialidad.
Bien, después de unos meses puedo decir que ha sido la realidad la
que se ha impuesto y ha dado al traste con esas esperanzas.
Tras unos meses de intenso trabajo, de proyectos nuevos, de
actividades comunitarias, de interesantes historias personales con
muchos pacientes, la realidad de consultas sobrecargadas a pesar de
una gestión adecuada, de mucho papeleo y poco tiempo para dedicar a
las personas que realmente lo necesitan, ha impuesto su ley y ha
demostrado a estos jóvenes que el idealismo es muy bonito y esta muy
bien cuidarlo y mantenerlo a lo largo de la vida, pero que la
realidad de la Atención Primaria en España es otra.
Resultado: renuncia a la especialidad y ya que no puedo llegar a
realizarme desde el punto de vista humanista con la
Atención Primaria, me buscaré una especialidad que me ofrezca otro
tipo de”emociones”.
Y yo creo que ahí esta la clave, en fomentar y profundizar en el
desarrollo humanista y ético de nuestra especialidad.
Tenemos muchas ventajas sobre el resto, accesibilidad, continuidad en
los cuidados, acceso a los domicilios y la realidad social de los
pacientes, posibilidad de implicarnos en la población desde el punto
de vista comunitario pero por múltiples circunstancias la mayoría
de nosotros no las aprovechamos y eso nos hace ser unos médicos
vulgares, con poco que ofrecer a esas nuevas generaciones.
Un médico de familia que por cualquier motivo renuncia a su
desarrollo humanista en el ejercicio de su especialidad tiene poco
atractivo que ofrecer a los jóvenes. Salvamos pocas vidas con
acciones llenas de adrenalina (aunque muchas con un poco de educación
sanitaria), pocos pacientes nos consideran héroes (pero todos
acuden a consultarnos lo que esos héroes no les ha explicado).
En unos días llega una nueva generación. Volveremos a pelar por
mantener esa ilusión y que esta vez no se pierda por el camino. Hay
algunos que aún no hemos perdido el idealismo a pesar de los años y
seguimos confiando en que con el ejemplo y la ilusión al final lo
conseguiremos.
sábado, 9 de mayo de 2015
Hemos leido en ... bioética: "Medicina y Bioética: ¿Qué significa ser un buen médico? "
En esta ocasión me gustaria recomendaros un artículo publicado en la "Revista de bioética y derecho" del Observatori de bioética i dret publicado a finales del año pasado y que nos habla sobre que significa ser un buen médico en nuestra sociedad actual.
El resumen del artículo:
"Efectividad, afectividad, cortesía, respeto a la autonomía del paciente, eficiencia, compromiso con la sociedad, respeto al código deontológico, compromiso con el progreso de la ciencia médica y con latransmisión de conocimientos, habilidades y actitudes y compromiso con la profesión son, junto con la actitud de anteponer los intereses del paciente y de la salud pública a los propios, los principales valores de la profesión y constituyen los principales elementos del denominado contrato social, cuya presencia o ausencia han de guiar el juicio que pueda hacerse a cerca de la mayor o menor bondad de un profesional médico"
Os recomiendo la lectura completa del artículo aqui
El resumen del artículo:
"Efectividad, afectividad, cortesía, respeto a la autonomía del paciente, eficiencia, compromiso con la sociedad, respeto al código deontológico, compromiso con el progreso de la ciencia médica y con latransmisión de conocimientos, habilidades y actitudes y compromiso con la profesión son, junto con la actitud de anteponer los intereses del paciente y de la salud pública a los propios, los principales valores de la profesión y constituyen los principales elementos del denominado contrato social, cuya presencia o ausencia han de guiar el juicio que pueda hacerse a cerca de la mayor o menor bondad de un profesional médico"
Os recomiendo la lectura completa del artículo aqui
domingo, 27 de julio de 2014
Principios vs valores, principios = valores, principios + valores, principios < valores. ¿Cual es el planteamiento correcto?
Desde los inicios de la bioética, allá
por mediados de los años 70, el eje fundamental sobre el que se
articulaban la mayoría de los trabajos y teorías eran los cuatro
principios fundamentales propuestos en el Informe Belmont
El desarrollo de este informe se debió
a que la constante aparición de códigos éticos, fundamentalmente
centrados en la investigación a lo largo del siglo XX tuvo muy poco
éxito en su objetivo de conseguir una conducta ética por parte de
investigadores y profesionales sanitarios en general. Los continuos
avances tecnológicos y sociales ocurridos durante esos años hacían
que cualquier código basado en la Deontología y los deberes,
quedase obsoleto a los pocos años y por tanto incapaz de alcanzar
sus objetivos (véase Código de Nuremberg, Declaraciones de la
Asociación Médica Mundial, etc).
Debido a ese constante avance y al
escándalo producido por el experimento Tuskegee se tomó la
determinación, como ya comentábamos en el primer párrafo, de crear
una comisión que emitió sus conclusiones en el Informe Belmont
estableciendo unos principios básicos, aceptados por todos y que
sirvieran de base sobre la que articular de forma ética todos
esos avances tecnológicos, dando lugar a la teoría principialista o
al principialismo moderado de Diego Gracia.
Ya conocemos esos cuatro principios
básicos ( beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía) y su
posterior articulación por Diego Gracia en ética de mínimos ( no
maleficencia y justicia) y ética de máximos (beneficencia y
autonomía), base sobre la cual se han resuelto multitud de
conflictos éticos desde su propuesta.
Esta ha sido la base de la bioética en
España desde sus inicios, pero el propio Diego Gracia y muchos otros
importantes autores, son cada vez más de la opinión que
centrándonos únicamente en los principios nos dejamos fuera
elementos muy importantes para el análisis y la resolución de
problemas éticos. ¿En qué principio podemos englobar la dignidad
humana, la relación médico-paciente, la familia, la
confidencialidad, …? Son conceptos que tienen un valor en si mismos
y por tanto deben ser tenidos en cuenta a la hora de analizar
cualquier conflicto. Es por eso que en la actualidad cada vez
hablamos más de valores en conflicto y menos de principios.
El basar las decisiones en los
principios y las consecuencias es idóneo para las decisiones
urgentes y la toma de decisiones rápidas propias de la medicina
terciaria, para los grandes casos, aquellos que habitualmente llegan
a la prensa . Sin embargo, estos principios son insuficientes cuando
se trata de las enfermedades crónicas y de la medicina primaria,
casos en los que el objetivo no es tanto el tratamiento de problemas
puntuales, sino el trabajo a medio o largo plazo. El mundo de los
valores tiene aquí mayor amplitud y complejidad que en el caso de la
medicina terciaria, ya que ha de tener en cuenta no sólo los de un
individuo, sino los de todo un contexto social e incluso, en el caso
de las enfermedades crónicas, “tiene que ver muchas veces con la
asunción por parte del paciente de nuevos criterios de valor” ya
que la enfermedad pasará a ser parte de su vida, con todas sus
limitaciones.
Este cambio de concepto busca una mayor
“humanización” de la medicina poniendo el foco en
que es lo que necesitan, en los objetivos de los diferentes agentes
que intervienen en un acto sanitario y menos en que es lo más
adecuado científicamente. Buscamos más la excelencia que la
actuación correcta y para ello hemos de tener en cuenta que tanto el
paciente como nosotros mismos somos algo más que seres vivos y que
cada decisión que tomamos respecto a nuestra salud o a la de
nuestros pacientes está influenciada por una serie de valores, tanto
intrínsecos como extrínsecos que han de ser tenidos en cuenta en su
totalidad y no “encorsetados” en cuatro principios básicos.
miércoles, 2 de abril de 2014
Humanización
A PROPÓSITO DE LA CONFERENCIA MAGISTRAL
DEL VI CONGRESO NACIONAL ATENCIÓN SANITARIA AL PACIENTE CRÓNICO CELEBRADO EN
SEVILLA, 27-29 DE MARZO DE 2014, Actividad compartida con la I Conferencia
Nacional de Pacientes Activos.
Conversaciones
sobre las emociones en la relación médico-paciente
“ José Antonio Cuello es un médico especialista en Medicina
Interna
del Complejo
Hospitalario Virgen del Rocío (Sevilla), con una larga trayectoria profesional
dedicada a la
protección y defensa de uno los derechos humanos
más importante, el
derecho a la salud. Se trata de un diálogo abierto
con un profesional
que se jubiló en 2014 y que en su largo recorrido ha
destacado por la búsqueda de la humanización en las
relaciones con
los pacientes y con sus compañeros. Un
profesional que ha tenido el
don de la palabra y
la empatía como algo consustancial a su carácter,
generando en su
práctica cotidiana un espacio lleno de emoción.
Con esta mesa
pretendemos abordar una dimensión
fundamental que
transciende a las ponencias habituales
centradas en la gestión del
conocimiento, se trata de una conversación,
sobre la gestión de las
emociones, dirigida por la periodista
Milagros Pérez Oliva (Redactora Jefa de
“El País”)
, especialista en
temas biomédicos, destacada por su actividad en el ámbito de la
deontología, tanto en
el periodismo como en el campo de la salud.”
El Dr. Cuello fué capaz de
llevamos desde ese limbo, en el que dice se encuentra desde que lo
jubilaron, a reflexionar una vez más sobre la relación medico paciente
humanista vs tecnológica. En un congreso de gestión de enfermos crónicos complejos y
pluripatológicos, en el que uno pudiera olvidarse de los valores del paciente y
centrarse en la telemedicina y otras líneas de actuación, va y llega este SEÑOR y nos recuerda a profesionales y pacientes de
dónde venimos y lo que no debemos perder, va y me recuerda que ante todo soy
médico en continua relación humana.
Otras cosas de este
congreso: la participación de pacientes, microrelatos, poesía, videos y fotos que permiten poner cara y voz
a todos los implicados de forma directa o indirecta en el abordaje del paciente
crónico……MUY INTERESANTE!!!.
Todo ello me ha llevado a
preguntarme sobre la HUMANIZACION…….¿qué
es?
quizá no solo
estemos hablando del “fenómeno
mediante el cual un objeto inanimado, un animal o incluso una persona adquiere
determinados rasgos que son considerados humanos y que no poseía antes” cuando hablamos de humanización ….sino de
algo más, ¿no os parece?
Os dejo un extracto de una entrevista a una educadora de niños con problemas: “LA
HUMANIZACIÓN DE LA MEDICINA EN ARGENTINA (2012)
DA: Hoy hablabas de humanizar la medicina,
¿qué crees que hace falta para que esto efectivamente ocurra desde las áreas
relacionadas con la salud?
PK: Faltan muchas cosas. En principio cambiar la formación de los
médicos hacia una mirada más humanística. Siempre la medicina se dedicó a atender
las patologías, por lo que es muy difícil cambiar eso. Hay mucha gente sensible
y amable que atiende no sólo a las enfermedades, sino también a las personas.
Pero hay otras personas que no están preparada para trabajar en eso. Creo que
debería pasar por ahí y también agregarse algunas políticas de estado, que
indudablemente ayudarían. Por ejemplo, algo que parece una pavada, pero que en
lo simbólico puede ser fundamental, es que la cama que cada niño deba usar
lleve su nombre y no un número. El que está ahí no es sólo un número, sino una
persona atravesada por sueños, por su familia y amigos. Creo que al detenerse
en el otro se pueden modificar grandes cosas. Es algo mínimo y a la vez enorme,
algo que no tiene que ver con un presupuesto. El cambio es mucho más profundo y
filosófico”
AMERICA PUJADES APARICIO. MÉDICO DE
FAMILIA.. GRUPO DE BIOETICA. SVMFyC.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
