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martes, 7 de julio de 2015

Lecturas recomendadas: "La salud de los enfermos. Julio Cortázar"

La salud de los enfermos. Julio Cortázar


Este delicioso relato da pie para pensar acerca de muchos de los temas presentes en la reflexión bioética: las consecuencias de omitir comunicar malas noticias; los “efectos colaterales” de las mentiras piadosas; el paternalismo médico; las consecuencias de aplicar el principio de beneficencia sin atender a la autonomía del paciente…

En tono de fina ironía, Cortázar narra cómo una familia pone en marcha una conspiración de silencio para proteger a la madre –de salud muy delicada- del impacto que podría producirle conocer la muerte de uno de sus hijos en el extranjero debido a un accidente.
Rápidamente se pone en juego el proteccionismo de los familiares que, junto con el paternalismo del médico de familia, construyen esta trama bienintencionada de ocultación:

“…a mamá no se le podían dar noticias inquietantes con su presión y su azúcar, de sobra sabían todos que el doctor Bonifaz había sido el primero en comprender y aprobar que le ocultaran a mamá lo de Alejandro…”

Esta “comedia piadosa” sin embargo no consigue su objetivo pues la enferma llega a deducir más de los silencios y el lenguaje no verbal de sus familiares que de sus palabras. Llega por sí misma a deducir la verdad, aunque se ve también atrapada por la conspiración del silencio. No les dice nada ella tampoco para no herir a quienes con tanto cariño tratan de protegerla del dolor.

(Publicado en Todos los fuegos el fuego, libro de cuentos del autor argentino Julio Cortázar, publicado en 1966. Considerado como uno de los mejores libros de relatos de Cortázar, reúne ocho cuentos de trabajada composición.)

Referencia: 



PUNTO DE LECTURA, 2014. ISBN 9788466319942



Es posible la lectura online del relato en esta dirección: www.literatura.us/cortazar/enfermos.html)

martes, 23 de junio de 2015

Lecturas recomendadas: "El día que Nietzsche lloró. Irvin D. Yalom"

El día que Nietzsche lloró. Irvin D. Yalom. 1992.

ISBN 9788423342228 Ed. Destino 2008


Recomendado por Elvira García Bello


Irvin D. Yalom es un psiquiatra judeo-estadounidense. En esta novela construye una historia ficticia en la que incluye a importantes personajes que han contribuido a configurar la cultura occidental contemporánea. Los filósofos Nietzsche y Pau Ree, la escritora Lou Andreas-Salomé, los médicos Joseph Breuer y Sigmund Freud, el músico Richard Wagner…

Se trata de una historia que nos atrapa inmediatamente pues se refiere a la vida, a los problemas vitales, existenciales de sus protagonistas, tanto a nivel personal como a nivel profesional, especialmente en el caso de los médicos que se enfrentan a problemas morales importantes..


La novela está ambientada en Viena, en el año 1882. Joseph Breuer es un eminente médico vienés, conocido principalmente por su forma novedosa de abordar los trastornos histéricos. Especialmente famoso se hizo el tratamiento aplicado en el caso de la paciente Bertha Pappenheim (conocido como el caso de Anna O. para respetar la confidencialidad).


La relación de amistad entre Joseph Breuer y Sigmund Freud nos proporciona en la novela interesantísimos diálogos entre ambos comentando el estado de la medicina de la época. Sigmund Freud aparece como un joven que se encuentra realizando su residencia en el Hospital General de Viena y que está “gestando” aún las nociones básicas del psicoanálisis, especialmente el concepto de inconsciente y la influencia de éste en la vida de las personas.


La joven y arrolladora Lou Andreas-Salomé entra en contacto con Joseph Breuer a quien llega porque su hermano, joven estudiante de medicina, le ha contado sus novedosos métodos en el tratamiento de las enfermedades mentales. Le pide auxilio para ayudar a un amigo suyo, una joven promesa, un futuro gran filósofo, Friedrich Nietzsche, a quien nadie conoce aún pero a quien pronto, según ella, todos necesariamente conocerán debido a su gran talento. Su amigo sufre terribles migrañas, entre otros muchos problemas físicos y tiene pensamientos suicidas. Se haya sumido en una depresión. Ya ha sido visto por los más ilustres especialistas del momento pero nadie sabe remediar su mal. Por eso acude a Breuer con una insólita propuesta: Nietzsche, según Lou, sufre de desesperación. Ella ha oído hablar de esa “cura por el habla” y piensa que será la única posible ayuda para su amigo. Pero como sabe que Nietzsche nunca accedería a tratarse, le propone a Breuer que, con la excusa de tratarle sus dolencias físicas, aplique esa “cura por el habla” a su amigo.


Breuer, atrapado por la fuerza de Lou, accede a lo que ésta le pide. Y, cuando conoce a Nietzsche, atrapado asimismo por la fuerza de su personalidad y por todo lo que ha leído en sus libros, le propone para tratar de retenerlo un curioso pacto entre ambos bajo la forma de un “intercambio profesional”. Nietzsche acepta y comienza para los dos un interesante proceso. Nietzsche planteará a Breuer muchas exigencias que para Breuer toman la forma de dilemas éticos respecto a su profesión médica. La reivindicación de su autonomía como paciente por parte de Nietzsche. La exigencia de saber cuál es el alcance de su enfermedad para poder decidir sobre su futuro. El carácter confidencial de lo que el médico sabe sobre el paciente, étc. Son varios de los temas sobre Bioética que van apareciendo en la novela.

lunes, 5 de enero de 2015

Cineforum, una forma muy interesante de aprender bioética: "Las confesiones del Dr. Sachs"

LAS CONFESIONES DEL DOCTOR SACHS

En la última sesión de cine forum de la SVMFiC vimos la película “Las confesiones del doctor Sachs”, basada en el libro de Martin Winckler que recopila las notas tomadas en su diario de su actividad diaria en su consulta como médico de familia en una pequeña localidad francesa.

Como después reveló el coloquio, muy animado por cierto, todo el mundo coincidió en que se sentía muy identificado respecto a la problemática y patologías que recibía el doctor en su consulta. Una de las cosas que más llama la atención en la película es, además de la visión que el médico pueda tener de sus pacientes, la visión que estos tienen de él, pues en la película se verbalizan los pensamientos que sobre el doctor van tenido los sucesivos pacientes que pasan por la consulta, aunque éstos no lo expresan en voz alta. Poniendo de manifiesto que se trata de una relación de doble dirección, en la que el médico también es objeto de la mirada del paciente.

Respecto a la actitud del médico, se comentaron muchas cosas en el coloquio. Se destacó que llama la atención la prácticamente total disponibilidad en la que se encuentra. Sólo las guardias las tiene organizadas con otro colega. Recuerda a los médicos de antaño, siempre dispuestos para atender cualquier imprevisto, pues viven allí, inmersos en el entorno de sus pacientes y, por tanto, localizables.
Se destacó también su increíble capacidad de escucha, que, a partir de unas breves preguntas, desarrollaba escuchando activamente a sus pacientes. De hecho, quien menos habla en la película es el doctor Sachs. Sólo sabemos de lo que piensa porque se están leyendo sus diarios.

Se comentó también que, a diferencia de algunos colegas suyos, él recetaba relativamente poco, lo que no le valía precisamente las simpatías del farmaceútico.
Destaca también su empatía con el sufrimiento se sus pacientes, como podemos ver en el caso de la pareja mayor a la que sólo puede ayudar administrando medicamentos para aliviar el sufrimiento de la esposa. Cosa que ellos agradecen enormemente.
También se habló de que el modelo de médico que persigue el doctor Sachs es, de algún modo inalcanzable, pues exige ser no sólo un médico técnicamente competente sino ser una especie de persona sabia que sabe cuándo, dónde y de qué manera intervenir en las situaciones que pasan por su consulta. Es un médico que ejerce a su vez de confidente, de psicólogo, de confesor, de asistente social... Aunque es cierto que también comenta sus errores.

Se consideró que es una película muy adecuada para la docencia, pues aparecen en ella muchos temas de bioética. La película está plagada de ejemplos en los que el doctor Sachs nos muestra cómo actúa respetando siempre el principio de autonomía del paciente, así como el consentimiento informado. Por ejemplo cuando respeta la voluntad de un paciente que aunque está padeciendo un infarto se niega a ser ingreado en el hospital porque prefiere morir en su casa. O en el caso de las chicas a las que se practican los abortos, a las que les pregunta si se les ha informado convenientemente de en qué consiste la intervención que van a hacerles.

La escucha activa la practica con maestría el doctor Sachs, dejando así que sean muchas veces los propios pacientes quienes saquen sus propias conclusiones, como es el caso de la paciente que se había contagiado de su marido. Pero no sólo escucha sino que interviene activamente cuando la situación así lo requiere, como es el caso de los familiares que buscan su complicidad para internar al hermano en una residencia, donde se muestra claramente en contra de ellos y no les ayuda.

Asimismo se ve cómo respeta la confidencialidad, no contando a la madre lo que tiene que ver con las consultas de su hijo. O cuando sabe atender por separado a la madre y la hija que llegan a la consulta con serios problemas entre ellas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

ANTROPOLOGÍA Y MEDICINA



Con este título sugerimos la existencia de un posible vínculo entre la Antropología y la Medicina. Para ver cuál es la naturaleza de esa relación empezaremos por aclarar el significado del término etnomedicina. Veremos qué puede aportar respecto a la concepción del cuerpo, la salud, la enfermedad, la clasificación de las enfermedades, su etiología, los diferentes sistemas de curación, las maneras de entender quién es un especialista en salud... Para acabar defendiendo, tras este recorrido -necesariamente superficial- que la etnomedicina puede ayudarnos a desarrollar la mirada crítica así como enriquecernos con su estudio de los distintos modelos relativos a la salud, la curación y la enfermedad.
El término etnomedicina1 comenzó a utilizarse por los años sesenta para denominar un subcampo de la Antropología que se ocupaba de describir la forma en que la gente de distintas culturas piensa y se comporta en lo relativo a la salud, la enfermedad y la curación.
En aquél momento, la etnomedicina se ocupaba únicamente de estudiar y describir los sistemas de salud no occidentales y era más o menos sinónimo del término medicina primitiva, hoy en desuso.
Así pues, en sus comienzos el término era etnocéntrico2. Ofrecía la descripción de una serie de prácticas y rituales de sanación más o menos extraños y exóticos que eran condenados, ridiculizados o simplemente ignorados por la “ciencia oficial” de la cultura occidental, considerada claramente superior a esta “medicina primitiva”...
Sin embargo, hacia los años ochenta, la Antropología se hace consciente de la necesidad de superar el prejuicio etnocentrista para desarrollarse como disciplina rigurosa, y entonces cambia también el enfoque de los estudios en este campo. De tal forma, que al hacer etnomedicina, hoy en día se incluye como objeto de estudio también a la biomedicina occidental contemporánea (BMC) como un sistema cultural junto a los sistemas de salud de todas las demás culturas. Esto hace especialmente interesantes las informaciones que aporta sobre nosotros mismos, sobre nuestros esquemas culturales. Sabemos que lo más cercano suele ser lo menos conocido, precisamente por falta de perspectiva. El estudio transcultural3 que realiza actualmente la etnomedicina nos permite conseguir esa distancia respecto a lo propio necesaria para lograr una mirada más objetiva, más “desprejuicida”.

 Comenzando con lo más básico, las diversas culturas varían en el modo en que la gente percibe el cuerpo. El pensamiento euroamericano, el nuestro, hace hincapié -por tradición cultural- en la separación entre el cuerpo y la mente. Dualismo que se refleja en el hecho de que la medicina occidental tiene una categoría especial llamada “enfermedades mentales”, que trata problemas de salud, pero localizados sólo en la mente. Sin embargo, en otras culturas, donde no existe la distinción mente-cuerpo, no hay categoría para las “enfermedades mentales” y el tratamiento es más holístico. También respecto a la distinción entre cuerpo vivo y cuerpo muerto hay diferencias muy señaladas en todo el mundo. Son distintos los órganos que pueden ser considerados críticos para marcar el límite entre una y otra. En EE.UU una persona puede ser declarada muerta mientras su corazón sigue latiendo, si se juzga que el cerebro “ha muerto”. En otras culturas no aceptarían una definición de vida o muerte basada en el cerebro. 
 
Respecto a las formas de catalogar y clasificar las enfermedades, la gran diversidad emic (categorías propias de cada cultura) para etiquetar los problemas de salud supone un reto para los antropólogos médicos y los especialistas en el cuidado de la salud. Las categorías occidentales que los expertos en biomedicina aceptan como verdaderas, exactas y universales, muchas veces no se corresponden con las categorías de otras culturas. Para orientarse entre tantas clasificaciones posibles, los antropólogos médicos utilizan algunos conceptos para poner orden. Así, por ejemplo, utilizan la dicotomía enfermedad/dolencia. En este modelo, enfermedad hace referencia a los problemas de salud biológicos que son objetivos y universales, tales como bacterias, infecciones virales o un brazo roto. Y dolencia alude a las percepciones y dolencias específicamente culturales de los problemas de salud. Ambos conceptos, enfermedad y dolencia, deben ser entendidos en su contexto cultural.
Los antropólogos han descubierto muchos problemas de salud alrededor del mundo, a los que se refieren como síndromes específicamente culturales, es decir, dolencias. Un síndrome específicamente cultural es un problema de salud con un conjunto de síntomas asociados con una cultura en particular. Factores sociales como el estrés, el miedo o el shock son muchas veces las causas subyacentes de síndromes específicamente culturales. Los síntomas biofísicos pueden ser complejos y los síndromes específicamente culturales pueden ser mortales. La somatización o in-corporación (embodiment) es el proceso mediante el cuál el cuerpo absorbe el estrés social y manifiesta síntomas de sufrimiento.
Ejemplos de estos síndromes específicamente culturales son: la anorexia nerviosa que afeccta a las jóvenes euroamericanas de clase media y alta, aunque ahora está en proceso de globalización. Las causas son desconocidas. Produce un desgaste del cuerpo por rechazar alimento; la sensación de estar muy gorda y, en casos extremos la muerte. El hikikomori afecta a los varones japoneses desde la adolescencia a la madurez. Las causas son la presión social que padecen para triunfar en el colegio y conseguir un puesto de trabajo. Provoca un retraimiento agudo; dejar de prestar atención en el colegio, encerrarse en su cuarto durante meses, a veces años. El SMJ o síndrome del marido jubilado afecta a las mujeres japonesas con maridos jubilados. La causa es el estrés y produce úlceras, arrastrar las palabras, sarpullido alrededor de los ojos, pólipos en la garganta.
En la relación con la etiología de la enfermedad, o dicho de otra forma, con las explicaciones causales de la salud y el sufrimiento, el estudio transcultural pone de relieve que la biomedicina occidental contemporánea tiende a un reduccionismo en cuanto a la consideración del concepto “causa”, restringiéndolo a aquello que es puramente físico o material. Lo cuál conduce, en última instancia, a la medicalización de trastornos de salud cuya causa no es física, con la consiguiente ineficacia de los tratamientos aplicados. Desde otras ópticas, otros esquemas culturales, las causas de muchos problemas de salud pueden ser no sólo físicos sino sociales, psicológicos o incluso sobrenaturales. Por tanto la sanación de los mismos no radica en la medicalización sino en otro tipo de acciones o tratamientos más adecuados a la naturaleza de la causa. La pobreza, por ejemplo, es una causa de tipo no ya social, sino estructural, que ocasiona problemas de salud que no se curan con medicamentos, sino erradicando la pobreza, cambiando la estructura social que la genera. Y esto no es un problema propiamente médico. Es más, la medicalización en estos casos puede estar obedeciendo a intereses espurios a los auténticos intereses de la medicina. Un mal manejo de las emociones es también causa de problemas de salud, pero no es la medicación quien suele resolverlo, sino otro tipo de acciones o tratamientos más integrales, más holísticos. Así, enfoques más amplios respecto a la etiología de las enfermedades pueden ofrecer un abanico más amplio de posibilidades para abordarlas. Y, respecto a las creencias en lo sobrenatural y su incidencia en la salud de las personas basta recordar los estudios ya clásicos de Lévy-Strauss en Antropología Estructural para hacernos una idea de la potencia simbólica de los conjuros y los maleficios para aquellos que creen en ellos.
En lo referente a métodos de curación, y muy en relación con lo anterior, el estudio transcultural muestra que además de la cura de las dolencias corporales de un modo separado de lo social, existen formas de entender la curación donde la colaboración del contexto social de los individuos es esencial para la misma. O la llamada curación humoral, propia de enfoques como la medicina védica, que está teniendo una gran resitencia de cara a la biomedicina occidental, muchas veces incorporándose a ella, que concibe la enfermedad como desequilibrio corporal que puede contrarrestarse con dietas específicas, cambios de hábitos y la ingesta de sustancias apropiadas. Lo cuál enlaza con la “desprovechada sapiencia botánica” de muchas culturas para el tratamiento de enfermedades. La fitoterapia tiene todavía mucho que decir recopilando y no dejando perder los conocimientos botánicos acumulados durante generaciones en todas las culturas.


Para acabar, recapitulando lo dicho, la etnomedicina en su enfoque transcultural, puede servirnos de mucho para la sociedad cada vez más globalizada en la que vivimos y a la que tendemos, si queremos conservar la riqueza de la diversidad y que no perezca bajo el peso de un proceso globalizador “fagocitador” de diversidad cultural que impone un único patrón. Recordemos que el objetivo de la transculturalidad no es sustitutir un modelo por otro. Se trata más bien de que “todos ganen”. De obtener nuevos hechos culturales mediante el eclecticismo. Hay campos en los que la biomedicina occidental está a años luz de otras prácticas curativas y nadie con sentido común desecharía esos logros. Pero también es cierto que ésta presenta muchas deficiencias que, el mirar en otras direcciones, puede ayudar a subsanar, pues están mejor resueltos desde otros planteamientos, que coinciden con visiones más críticas de la biomedicina occidental, no reduccionistas, que insisten en la necesidad de “recuperar” un enfoque más holístico de la práctica médica, considerando que la enfermedad debe abordarse como un hecho complejo, que incluye aspectos biológicos, psicológicos y sociales.
La actual convivencia de culturas facilitada a su vez, por los modernos medios de desplazamiento, migraciones, comunicación e información, puede ser un elemento fundamental que contribuya a la maduración de la Humanidad, manifestada en el acuerdo, respeto y promoción de unos valores universales por encima de peculiaridades de etnias.


1 El término etnia procede del griego “έθνος” cuyo significado es pueblo o nación, esto es, un conjunto de personas que comparten rasgos culturales.
2 El término etnocentrismo es un concepto elaborado por la Antropología para refererirse a la tendencia que lleva a una persona o grupo social a interpretar la realidad según sus propios patrones o esquemas culturales. Tendencia que aparece unida a la convicción de que la propia etnia y sus prácticas culturales son superiores a los comportamientos de otros grupos.
3Se entiende por transculturalidad un proceso de acercamiento entre las culturas diferentes, que busca establecer vínculos más arriba y más allá de la cultura misma en cuestión, creando hechos culturales nuevos que nacen del sincretismo.

viernes, 15 de febrero de 2013

Hemos leido en ...bioética: Alfred Tauter


Aportamos en esta entrada una visión diferente de hacia donde  debe dirigirse la relación médico paciente elaborada por Alfred Tauter en su libro "Confesiones de un médico". El documento aportado es un resumen del libro que a su vez podriamos resumir así:
"Mediante una serie de viñetas autobiográficas y la reflexión personal a partir de las tradiciones médica y filosófico política, se crítica la enseñanza de la ética médica y otras éticas aplicadas en las universidades norteamericanas.
Rechazando tanto el paternalismo como el autonomismo, el autor proporciona un esbozo de su filosofía de la medicina y de su encaje entre diversos modelos jurídicos y científicos, dentro de un contexto social de
deshumanización de la relación asistencial. 
Los temas tratados son, además de la relación médico-paciente y la responsabilidad ética que surge en esa relación, el papel de las humanidades en la formación de los profesionales sanitarios, el auge y los problemas
de la autonomía del paciente como principio rector de esa relación, y la necesidad de articular la conciencia de los profesionales sanitarios y su identidad ética en torno a una construcción relacional efectuada con deliberación y cuidado. Para obtener la confianza del paciente, los profesionales sanitarios tienen que escuchar, responder y asumir la experiencia subjetiva del paciente como propia, convirtiéndose en sus defensores; sólo así ese encuentro asimétrico entre el yo del profesional y su Otro, el paciente, traerá consigo la confianza necesaria para llevar a buen puerto la relación asistencial."

Puede consultar el documento completo en el siguiente enlace: "Memorias de un médico"


Documento aportado por Elvira García  Bello

martes, 12 de febrero de 2013

Confesiones de un médico

"Confesiones de un médico", de Alfred Tauber proporciona una introducción personal a la historia de la bioética, a la evolución del sistema sanitario de los EEUU y a las principales escuelas filosóficas del s. XX. Pero este libro, si bien está centrado en los aspectos morales de la medicina, contiene una provocadora reflexión sobre el origen, naturaleza y justificación de todas las éticas aplicadas.

Además, en la revista Dilemata se ha publicado una sección especial a su comentario, centrándonos en cómo Tauber crítica muchos aspectos del sistema sanitario mostrando además el lado humano de sus profesionales, con todas sus contradicciones, miedos y esperanzas. Esta sección incluye comentarios de profesores e investigadores de Facultades de Medicina (Couceiro, Feito, Marijuán), Filosofía (Arrieta, Etxeberria, García, Triviño) y Derecho (Seoane), que proporcionan una completa revisión del planteamiento de Tauber, y no sólo en lo que se refiere a los problemas éticos de la enseñanza y el ejercicio de la medicina, sino también en sus aspectos epistemológicos, científicos, jurídicos y sociales. Es, por lo tanto, un material excelente para que conozcáis cómo otros han leído ese libro, algo que siempre ayuda a formarse una opinión propia.

Todo ese material (incluyendo un capítulo del libro de Tauber) puede descargarse gratuitamente. Aquí: http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/issue/view/9

Entrada elaborada por: Elvira García Bello