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viernes, 15 de febrero de 2019

Escuela de Muerte Digna


En España se ha aprobado hace menos de un año la Ley 16/2018, de 28 de junio, de la Generalitat Valenciana, de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de atención al final de la vida, que regula el ejercicio de los derechos de la persona en el proceso final de su vida para asegurar el respeto a su dignidad y autonomía e intimidad y velar por la calidad en este proceso final de vida.

Todos hemos oído hablar de esta Ley. Todos conocemos, en mayor o menor medida, la teoría sobre el derecho a morir dignamente. Nos la enseñan en las aulas universitarias, y posteriormente, son numerosas las reflexiones que se nos plantean al respecto en publicaciones, cursos, jornadas especialmente en el ámbito de los cuidados paliativos. Pero, ¿estamos realmente preparados para aplicar toda esta teoría? Independientemente del posicionamiento moral de cada uno, se percibe una falta de integración de la misma en la atención a nuestros pacientes al final de la vida. ¿Por qué sucede? ¿Conocimientos todavía insuficientes? ¿Por parte de los profesionales o de los propios pacientes? ¿Miedo las consecuencias éticas, jurídicas, sociales…?

En otros países europeos, ya hace tiempo que se regulan los derechos para la toma de decisiones al final de la vida y las garantías necesarias para que morir sea un proceso digno. Cada vez más profesionales de la salud se implican en ello. Me ha llamado la atención conocer que en Bélgica, sin ir más lejos, se ha creado una escuela, dirigida precisamente a estos trabajadores, conocida popularmente como “Escuela de muerte digna”.

Se trata de sesiones formativas, organizadas por la Asociación Belga para el Derecho a Morir Dignamente, e impartidas por François Damas, un anestesiólogo, ya jubilado, quien ha practicado más de 150 eutanasias a lo largo de su carrera profesional, y sigue acompañando, a pacientes y compañeros, en los procesos al final de la vida. Según declara el propio François, “Cuando hablamos de poner fin a la vida, no podemos permitirnos ningún error”. Y de ahí la importancia de estas clases. Asistir a ellas es voluntario, y van dirigida a médicos, enfermeros, psicólogos, etcétera.

Por otro lado, además de enseñar los conocimientos teóricos necesarios, estas sesiones formativas tienen otros objetivos secundarios. Por un lado, concienciar a sus asistentes de la necesidad de distanciarse ética y profesionalmente de la actitud radicalmente opuesta a la muerte digna: el ensañamiento terapéutico; y por otro, facilitarles las herramientas para la correcta toma de decisiones y resolución de conflictos bioéticos que pueden surgir cuando se acompaña a un paciente al final de la vida.

A mí esta iniciativa, personalmente, me parece de lo más útil y necesaria, especialmente en el nuevo marco médico-legal en el que empezamos a movernos los médicos y demás profesionales de la salud en nuestro país. Y vosotros, ¿qué opináis? ¿creéis también que en España necesitamos una “Escuela sobre Muerte Digna”?

Os dejo un par de enlaces por si queréis más información al respeto:

https://elpais.com/sociedad/2019/01/03/actualidad/1546517160_557021.html

https://www.20minutes.fr/livres/1228319-20130926-20130926-la-mort-choisie-comprendre-euthanasie-amp-enjeux-francois-damas-chez-mardaga-bruxelles-belgique


Entrada elaborada por: Nuria Serna Andrada. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

lunes, 9 de enero de 2017

Hemos leído... Con-ciencia médica, de Mónica Lalanda

Con-ciencia médica. Éste es el título de un original libro de Mónica Lalanda, médico, experta en Bioética e ilustradora de cómics, que voy a presentar y a recomendar. Ya en la portada anuncia a modo de palabras claves el contenido del libro: #cómics #sanidad #ética, pero lo hace precedido del símbolo de almohadilla como si de etiquetas o hashtags se tratase, dando a entender que la ética no está reñida con las nuevas tecnologías ni las redes sociales. 

La bioética se ha servido de los textos literarios, del cine o del teatro para su difusión y docencia, para construir valores éticos. Ahora es el mundo del cómic el que aborda estos objetivos de manera muy brillante y hace patente su gran potencial para la formación médica. Como estribe la autora en la introducción, "el cómic es un género literario que permiten meter el dedo en muchas llagas y hacerlo con una sonrisa".

Ya sabemos que la deontología es esa disciplina que podríamos situar entre la ética y el derecho, es como una bioética básica y orientada en este caso a los profesionales médicos. Esta obra consigue acercarnos la deontología médica, que generalmente resulta tediosa y aburrida, gracias a su astuto y crítico humor gráfico y al poder de las imágenes de sus viñetas, de una forma entretenida, atractiva y divertida. Ante cada viñeta, el lector se ve invitado a reflexionar sobre algún aspecto del código deontológico, a analizar su comportamiento al respecto y a saber cómo se debe actuar. 


En sus doce capítulos se tratan temas tan cruciales como la profesión médica al servicio del ser humano, la relación entre el médico y el paciente, confidencialidad, objeción de conciencia, atención al final de la vida, prescripción, usos de las redes sociales, entre otros. En cada capítulo proporciona enlaces correspondientes al Código de deontología médica y otros documentos a través de códigos QR.

Por todo ello, considero que este libro de cómics es una herramienta muy útil para despertar nuestras conciencias y hacernos pensar y reflexionar en el día a día de nuestra labor como médicos, de forma que no sólo seamos buenos desde el punto de vista técnico y científico, sino que lo seamos desde el punto de vista ético e impidamos la deshumanización de la Medicina.

Entrada elaborada por: Víctor J. Suberviola