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jueves, 6 de marzo de 2014

La Atención Primaria en crisis o “cuando veas la barbas de tu vecino pelar pon las tuyas a remojar”





En las últimas semanas hemos conocido la noticia, aunque escasamente publicitada por los medios periodísticos mayoritarios en España, del desmantelamiento de la Atención Primaria en Grecia.

Para aquellos que no estéis al tanto esto supone el despido definitivo de  miles de médicos, el paso a la “reserva” de otros miles hasta que sean reubicados dentro de empresas privadas, acompañado de importantes bajadas de sueldos y el cierre, ya efectivo de todos los centros de salud de forma inmediata durante “un mes” hasta abrir con una nueva estructura privada..

Para ampliar información






Ante hechos como estos vemos que la Atención Primaria se encuentra en los últimos años en una encrucijada. Desde múltiples frentes se publicita que la AP ha de ser la clave del sistema, pero la realidad que vivimos es otra muy diferente. Los profesionales se encuentran presionados desde múltiples frentes y se sienten abandonados y sin ningún tipo de apoyo. Las administraciones cada vez presionan más, la inter-relación con los especialistas no mejora y la relación médico-paciente ha cambiado mucho estos últimos años. Parece cundir la sensación entre los profesionales que las diferentes sociedades no les representan y no luchan por sus intereses como ellos considerarían necesario. La función de los Colegios  profesionales desde el punto de vista del profesional es poco comprendida. En definitiva, el profesional de Atención Primaria se encuentra en muchos casos desmotivado y con la percepción de que su trabajo es poco efectivo.

Vamos a profundizar un poco en los problemas citados en el párrafo anterior.

  • Administración: Desde la administración se esta solicitando al profesional de Atención Primaria un importante esfuerzo para el control del gasto farmacéutico. Es cierto que, en gran medida, los médicos somos los responsables de ese aumento progresivo del gasto, pero, ¿somos los únicos? Por supuesto que no.

    • Se han autorizado para el uso y la financiación por la salud pública múltiples medicamentos con eficacia poco demostrada y con informes  en contra de muchos profesionales cualificados (ver ej. De SYSADOAS) por motivos poco claros, haciendo al médico de Atención Primaria responsable de si se prescriben o no, cuando en muchos casos la prescripción es inducida por algún especialista.

    • Se están estableciendo en algunas comunidades algoritmos no  consensuados sobre que medicamentos podemos prescribir y cuales no, en determinadas patologías.


    • Se limita en muchos casos las pruebas complementarias que se pueden solicitar desde Atención Primaria para disminuir el gasto en pruebas o reducir listas de espera, con la única consecuencia de aumentar el porcentaje de derivaciones a especializada, duplicidades en tratamientos y retrasos diagnósticos injustificados, menoscabando además la moral de los profesionales, que se ven convertidos en meros reguladores del tráfico de pacientes con escasas posibilidades de intervenir activamente en el proceso diagnostico de enfermedades para las que se encuentran perfectamente capacitados.

    • Se reduce el número de sustitutos en los centros de salud, aumentando así las listas de espera en nuestras consultas y la sobrecarga laboral del resto de compañeros, en unas consultas ya de por si sobrecargadas y con más pacientes de los recomendados para realizar una atención de calidad.

    • Implantación de sistemas de pago por objetivos basados en los sistemas ingles o canadiense, cuando en los países de origen estos sistemas se encuentran en retirada, ya que después de años de implantación se ha demostrado que su efectividad es baja en cuanto a la mejora de la atención y la disminución del gasto.

  • Relaciones con especializada: Este es un foco clásico de conflictos para los profesionales de la AP. Desde hace muchos años se intentan establecer puntos de encuentro que permitan que la relación entre ambos niveles sea beneficiosa desde todos los puntos de vista, pero debido a que la situación actual afecta a todos los niveles se están rompiendo esos pequeños puentes establecidos previamente. Se presiona a los diferentes servicios hospitalarios para reducir sus gastos y eso supone una reducción de personal, con el consiguiente aumento de las listas de espera y la penalización consecuente en el pago por objetivos. Esto conlleva que se intente cortar por el punto más sencillo. Estableciendo protocolos unilaterales de derivación que impidan que los médicos de AP deriven a pacientes (tanto a servicios médico-quirúrgicos como de pruebas complementarias), reduciendo así las listas de espera, pero disminuyendo la calidad de la atención y poniendo en riesgo la salud de los pacientes.

  • La relación médico-paciente: los paciente que atendemos ahora en nuestras consultas poco tienen que ver con aquellos que atendíamos hace años. Son pacientes más informados cuando acuden a nuestra consulta y con unas exigencias de información mucho mayores. El avance progresivo hacia una medicina basada en la autonomía hace que cada acto médico implique mayor compromiso informativo del médico y un aumento del tiempo dedicado al diálogo.  Una atención médica de calidad implica mucho más tiempo que hace años. Si un especialista en una primera visita precisa y dispone de aproximadamente 15 minutos para abordar el problema en profundidad ¿como vamos a poder resolverlo nosotros en tan solo cinco?

  • La representatividad de las sociedades científicas y sindicatos: Se percibe entre los médicos de AP un desapego cada vez mayor ante las funciones de las sociedades científicas y los sindicatos. Quizás el origen del problema no se encuentre en las sociedades y se deba a la actitud poco abierta al diálogo de las administraciones que deja muy poco margen  de actuación, pero el caso es que el problema es cada vez más evidente.

  • Los colegios profesionales: El desapego al colegio profesional por parte de enfermería es un problema ya antiguo, pero por parte de los médicos la obligatoriedad de la colegiación para poder recetar y trabajar hace que este sea el órgano más universal de representación médica. Engloba en su seno a todas las especialidades y al contrario que las Sociedades científicas o los sindicatos si que posee cierta capacidad reguladora. Pero su actitud siempre comedida, es percibida en muchas ocasiones por los médicos como conformista con las decisiones de las administraciones, aunque si leemos informes elaborados desde sus diferentes órganos vemos que solo es una percepción, no la  realidad.

  • El profesional de AP: Quizás debido a todo lo comentado anteriormente o por un problema de los propios profesionales, se puede palpar en los últimos años en los Centros de salud una desmotivación cada vez mayor. “solo hacen que exigirnos sin ofrecer nada a cambio”, “ya se han inventado un protocolo nuevo para que trabajemos más”,”otra vez han cambiado los criterios de derivación, productividad, etc…  sin consultarnos” son frases que se oyen a diario en nuestros  centros.

¿Acabaremos como nuestros compañeros en Grecia?

Pues o nos tomamos las cosas en serio y empezamos a trabajar todos juntos para cambiar o es muy posible que así sea.

Somos profesionales muy bien formados, bien valorados en cualquier lugar al que nos desplacemos y con capacidad para tomar las riendas de lo que debe ser la medicina de nuestro país en el futuro.

Es fundamental crear algún tipo de comité de expertos que integre a todos los agentes de la Atención Primaria (sociedades, sindicatos, colegios profesionales, administración y políticos de diferentes signos, pacientes y profesionales destacados) que se reúna durante meses y no se levante de la mesa de negociación hasta que se elabore un documento de consenso de calidad y de máximos  que suponga un nuevo comienzo (una nueva Alma-Ata o un nuevo Informe Belmont), con el compromiso por todas las partes de luchar hasta el final para que se cumplan los objetivos establecidos.



miércoles, 30 de enero de 2013

Colegiación ¿libre o universal? Entrada II

Comentabamos en entradas anteriores el planteamiento del gobierno sobre la no obligatoriedad de la colegiación y la opinión de nuestros compañeros.


Pero quizas la pregunta que se haga a nuestros compañeros no deba ser si estan de acuerdo con la libre colegiación sin haber preguntado antes si saben para que sirven los Colegios de Médicos.

Son fines fundamentales del Colegio Oficial de Médicos.

- La ordenación del ejercicio de la profesión médica, la representación exclusiva de la misma y la defensa de los intereses profesionales de los Colegiados en el ámbito de su competencia y de acuerdo con el marco que establecen las leyes, sin perjuicio de la competencia de la Administración Pública por razón de la relación funcionarial o estatutaria.

- La salvaguarda y observancia de los principios éticos y de deontológicos de la profesión médica y de su dignidad y prestigio, vigilando el cumplimiento del Código de Ética y de Deontología Médica de la Organización Médica Colegial y también, en su caso, del Código Deontología del Consejo de Colegios Profesionales de Médicos.

- La adopción de las medidas necesarias para evitar el intrusismo profesional.

- La colaboración con los poderes públicos y organismos oficiales y privados en la consecución del derecho a la protección de la salud y en la más eficiente, justa y equitativa regulación de la asistencia sanitaria y del ejercicio de la Medicina dentro de su ámbito territorial, velando para que la actividad profesional médica se adecue a los intereses de los ciudadanos.

- Y cuantos fines le corresponde conforme a las Leyes, tanto Estatal como de la Comunidad Autónoma  de Colegios Profesionales.

- La promoción de la constante mejora de los niveles científico, cultural, económico y social de los Colegiados, a cuyo efecto podrá organizar y mantener toda clase de actividades, instituciones y sistemas de previsión y protección social.

- La dedicación constante a la actualización profesional de sus Colegiados a través de cursos y otras actividades de Formación Médica Continuada, bien directamente o en colaboración con la Administración Pública, Estatal o Autonómica, y con instituciones públicas o privadas, para lo que se establecerán los oportunos convenios o acuerdos.

Despues de esto la siguiente pregunta debe ser si nuestros diferentes colegios cumplen estos objetivos y si para cumplirlos la cuota que debemos pagar es justa o excesiva.

A partir de aqui y con estos datos cada uno es libre de dar su opinión, que al menos sera fundamentada.

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Colegiación libre o universal?. Entrada I




Recogemos un texto publicado en Bioetica&debat con relación a uno de los nuevos planteamientos del ministerio en temas de sanidad:

“En el contexto de nuestra lacerante crisis económica parece que el Ministerio de Economía y Competitividad, al redactar la nueva ley de Servicios Profesionales, está barajando liberalizar la colegiación de los médicos como supuesto medio para mejorar la prestación sanitaria, equiparándola de este modo a una actividad comercial. La cuestión tiene una gran trascendencia para la sociedad y los ciudadanos.

A la hora de definir un marco normativo para la conducta profesional de los médicos caben, en mi opinión, cuatro posiciones:

a) Tesis de la libertad profesional absoluta. Todo quedaría sometido a los valores, criterios y decisiones personales de cada profesional, con libertad absoluta. Si bien se trata de una posición que en nuestro tiempo sería difícilmente defendible, en ocasiones se pueden escuchar razonamientos de este estilo aplicados a la libertad de prescripción como un derecho absoluto del médico, haciendo una interpretación del concepto de libertad equivalente a la arbitrariedad, desvinculado de la responsabilidad personal.

b) Tesis de la regulación legal absoluta. Lo que debe hacer el médico estaría prescrito en el ordenamiento legal. Esta posición no es aceptada por ninguna mente sensata, por cuanto supondría una judicialización de la relación clínica que convertirían la asistencia sanitaria en una selva de litigios y de precauciones, incompatible con la vida real. De ahí que entendamos la medicina defensiva como un riesgo para el paciente.

c) Tesis de mínimos legales universales (Derecho público) y máximos morales particulares (Ética personal). Según esta posición las bases mínimas exigibles en la asistencia que el médico debe proporcionar al paciente vienen definidas por la legislación común (que incluye por ejemplo la autonomía del paciente), a partir de la cual cada profesional, de acuerdo con su compromiso y generosidad personal, elaborará los juicios éticos y la toma de decisiones ante el paciente.

d) Tesis de la Deontología profesional. Supone un perfeccionamiento de la tesis anterior. El profesional se compromete a un nivel de exigencia ética superior a la ley, que viene definida por un contrato social de autorregulación profesional, que se recoge en el Código de Ética y Deontología, sobre el cual tendría capacidad disciplinar el correspondiente colegio profesional.”

Después de leer este artículo la duda que se plantea desde un foro como el nuestro es que opinión tenemos los profesionales de Atención Primaria de los Colegios Médicos y su actividad. ¿Son útiles?  ¿Son necesarios? ¿Garantizan una mejor atención o una mejor calidad de nuestro trabajo?

No he encontrado artículos con estudios sobre la opinión de los profesionales, pero si preguntamos entre nuestros compañeros, entre la habitual variedad de respuestas, la mayor parte se decantan por dar la razón al Ministerio y pensar que no es necesaria su existencia.

¿Están esos compañeros equivocados?. Profundizaremos sobre el tema en próximas entradas.