CASO
CLÍNICO 1:
—
El señor Gómez se encuentra de
baja laboral por enfermedad común (IT en el parte 32) por una lumbalgia sin
irradiación. El equipo de evaluación de la mutua de trabajo recomienda el alta
dado que la resonancia magnética es normal y la sintomatología ha mejorado
claramente.
—El médico
duda, ya que parece claro que el paciente podría reincorporarse a su puesto de
administrativo de su empresa, pero teme un conflicto al plantear el alta al Sr.
Gómez.
Este es un caso muy frecuente en las consultas.
Puede que leyendo el enunciado pensemos "no hay ningún conflicto, se le
da el alta y ya está" pero deberíamos reflexionar sobre lo que ocurre
realmente en estas situaciones.
En primer
lugar el paciente ha llegado a estar 31 semanas y media de baja por una
lumbalgia, cuya duración estimada es de no mas de dos semanas. ¿Por qué?
Posiblemente se le dio un tratamiento con AINES y reposo que no dio resultado
por lo que tras Rx sin alteraciones se remitió a Traumatología o a
Rehabilitación para completar estudio y/o tratamiento. Tras varias semanas de
espera para la primera visita se le solicitarían pruebas para completar estudio
y se recomienda rehabilitación. Conclusión, al menos tres o cuatro meses de
baja y eso en el mejor de los casos. Si el paciente refiere que sigue con dolor
es difícil darle el alta y enviarle a trabajar por lo que en ocasiones se
espera a recibir una propuesta de alta de la mutua de trabajo o del inspector
que nos sirva de apoyo a nuestra argumentación
Entrarían en
conflicto valores como la justicia, ya que los recursos económicos
utilizados en este caso no estarán disponibles para otro, frente a valores más
intangibles como la relación médico-paciente, que a mi modo de ver es
uno de los valores fundamentales de los que dispone un médico de Atención
Primaria para atender a sus pacientes.
¿Como
resolveríamos este caso si el paciente nos plantea un conflicto al plantearle
el alta? En primer lugar recordemos lo importante que es la empatía y la
capacidad de comunicación. Deberíamos intentar entender que estamos ante una
persona que lleva varios meses en casa y que acudía a nuestra consulta recoger
un nuevo parte para continuar de baja y de repente se encuentra con que al día
siguiente debe ir a trabajar. Por ello sería interesante pactar unos días más
de baja para emitir alta en la próxima visita y planteándola como un periodo de
prueba.
Yendo más allá
del caso que nos ocupa se deberían buscar soluciones para evitar este tipo de
situaciones. Sin valorar si todas las altas de las mutuas son procedentes, si
que es claro que los procesos controlados por Mutuas son mucho más cortos que
los controlados por los médicos de la Seguridad Social.
¿Por qué? Son médicos que atienden el proceso agudo y no las patologías
crónicas del paciente y que por ello su relación médico-paciente no ha de ser
tan estrecha, lo que permite plantear situaciones de conflicto sin deteriorar
la percepción del paciente de futuros diagnósticos o tratamientos. Por
tanto quizás seria bueno que una vez que el médico de AP emite la baja médica
fuesen las mutuas o inspectores de la Seguridad Social
los que se encargasen de controlar el proceso y adelantar las diferentes
pruebas o tratamientos
CASO
CLÍNICO 2:
—
Daniel es un paciente de 38 años
conductor de profesión, que acudió hace tres meses solicitando un volante para
el oftalmólogo para revisión de su miopía. Tras la revisión decidió someterse a cirugía láser en un centro
privado.
Unos días antes de la operación acude al médico de
cabecera para solicitar la baja laboral.
En este caso
lo más destacable es que la operación a la que se va a someter el paciente está
considerada como operación de estética y no por enfermedad, por lo que en esos
casos la
Incapacidad Temporal no esta contemplada por la legislación
actual y aunque es claro que el paciente no podrá trabajar en los días
posteriores deberá realizarse la operación en su periodo vacacional o pedir
días de permiso a la empresa, pero en ningún caso deberíamos realizar la baja.
La situación
seria diferente si como consecuencia de la operación apareciesen complicaciones, ya que en ese caso procedíamos a emitir la baja por enfermedad común.
Está claro que nos arriesgamos a equivocarnos cuando emitimos o mantenemos una incapacidad temporal o cuando damos un alta, como en cada acto médico que realizamos. Creo que deberíamos contar con más ayuda por parte de las mutuas o de los especialistas tanto con informes y respuestas a nuestras interconsultas como en la diligencia en los tratamientos. Pienso que más que las mutuas, que tienen intereses económicos, en algunos procesos, deberían emitir el parte de baja y de alta los especialistas que controlan el proceso ya que ellos pueden tener más conocimiento de la capacidad para trabajar del paciente. Si un paciente es intervenido quirúrgicamente debería ser el propio cirujano el que emite la baja y el alta, eso sí evitando los partes de confirmación. Para ello habría que cambiar la normativa claro. Por otro lado no sé si sería posible que hubiera más participación de inspección o de la mutua en la persecución del fraude porque todos conocemos algún caso en el que se ha visto a la persona en IT trabajando de una forma u otra. A mí también me plantean dudas muchos casos similares a éstos que expones pero creo que es preferible no ser maleficientes dando altas no pertinentes. Pienso que debemos defender al paciente frente a la mutua en muchas ocasiones, yo al menos con más frecuencia he denegado propuestas de alta de la mutua que las he aceptado. En fin es un tema que da para mucho. Vicenta.
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