domingo, 15 de junio de 2014

Grandes personajes de la bioética: Hoy conocemos a T.L. Beauchamp y J.F. Childress

James Franklin Childress, también conocido como J. F. Childress, (n. 4 de octubre de 1940) es un filósofo y teólogo estadounidense, que se ha ocupado principalmente de la ética, en especial de la bioética médica. Es profesor de ética en la cátedra John Allen Hollingsworth del Departamento de Estudios Religiosos en la Universidad de Virginia. Además, es profesor de Educación Médica en dicha universidad, donde también dirige el Instituto de Ética Práctica.

En su país, fue vicepresidente del Operativo por el Transplante de Órganos, miembro del directorio de la Red Unida en pro del Uso Compartido de Órganos (UNOS), del Comité de ética de UNOS, del Comité de asesoramiento sobre el ADN recombinante, del Subcomité de terapia génica humana, del Comité consultivo de Bioética Médica y de varios consejos de monitoreo de seguridad y datos para los National Institutes of Health. Entre 1996 y 2001, se desempeñó en la Comisión Nacional Asesora de Bioética , designado por la Presidencia de los Estados Unidos. Es miembro de Hastings Center, una institución independiente de investigación de bioética.

Entre sus obras encontramos: Principles of Biomedical Ethics, 6th ed., Oxford: Oxford Univ. Pr. 2009 (with Tom L. Beauchamp); Practical reasoning in bioethics, Bloomington: Indiana Univ. Pr. 1997;  A new dictionary of Christian ethics, London: SCM Press 1986 (co-edited with John Macquarrie).; Who should decide? Paternalism in health care, New York: Oxford Univ. Pr. 1982;  Moral responsibility in conflicts. Essays on nonviolence, war, and conscience, Baton Rouge: Louisiana State Univ. Pr. 1982; Priorities in biomedical ethics, Philadelphia: Westminster Pr. 1981; Civil disobedience and political obligation. A study in Christian social ethics, New Haven: Yale Univ. Pr. 1971.


Tom L. Beauchamp (n. Austin, 1939) es un filósofo estadounidense especializado en la filosofía moral, la bioética y la ética animal. Es profesor de Filosofía en la Universidad de Georgetown, y es el Investigador Principal en el Instituto de Ética de la Universidad Kennedy.

Beauchamp es el autor o co-autor de varios libros sobre la ética y la filosofía de David Hume, incluyendo Hume y el problema de la causalidad (1981, con Alexander Rosenberg), la ya citada Principios de la ética biomédica (1985, con James F. Childress) , y El uso humano de los animales (1998, con Barbara F. Orlans et al). Es co-editor con R.G. Frey, de El Manual de Oxford de Ética Animal (2011). También el co-editor de las obras completas de Hume, La edición crítica de las obras de David Hume (1999), publicado por Oxford University Press.
En el ambito de la bioética cobran importancia ambos autores por la publicación conjunta en 1979 de su libro Principles of Biomedical Ethics (Principios de ética biomédica) , que da inicio a la corriente del Principialismo, de amplia difusión en la Bioética, sobre todo de tipo anglosajón.

El término Principialismo procede del inglés (principlism), y fue utilizado por primera vez en un artículo crítico, que obtuvo gran repercusión y que denominaba así  de forma despectiva al modelo de principios de Beauchamp y Childress: A Critique of Principlism. Con el tiempo ha llegado a ser el modo habitual de referirse a aquellas teorías que se estructuran alrededor de una pluralidad de principios de obligación no absolutos.

Los mismos Beauchamp y Childress no tienen dificultad en utilizar este término, para el conjunto de sus cuatro principios:
  1. No maleficencia
  2. Beneficencia
  3. Autonomía
  4. Justicia
como base para resolver los dilemas éticos que en el campo de la Bioética clínica se plantean.

El principal antecedente de esta corriente es el trabajo de la National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research de EEUU, de la que ambos autores eran miembros, que comienza su trabajo en  1974 y culmina con la publicación del Informe Belmont (el 18 de abril de 1979). Este Informe abordaba las cuestiones éticas que debían tenerse en cuenta al investigar con seres humanos. Dicho documento contempla tres principios: el de Respeto por las personas, el de Beneficencia y el de Justicia, que son recogidos por Beauchamp y Childress como base de su planteamiento bioético.

Como principales críticas a esta corriente siempre se le han achacado la falta de fundamentación filosófica y la no jerarquización de los citados principios, ya que otorga a todos la misma importancia y eso dificulta la resolución de algunos conflictos, problema que como ya vimos en entradas anteriores intentó solventar  Diego Gracia con su Principialismo moderado y la jerarquización de los principios.

3 comentarios:

  1. Gracias Jesús por esta nueva reseña. Nos hace recordar que todo tiene un principio, incluso "los principios". Aunque los derechos humanos, los principios de la ética y muchas otras cosas parece que deberían ser evidentes desde siempre, no es así. Siempre ha habido alguien que ha planteado la necesidad de formularlos y de reivindicarlos. Confiemos que sigan surgiendo personas que recojan las necesidades de los grupos vulnerables, las plasmen y ayuden a su conquista. En el caso de la investigación con seres humanos y animales no está todo conseguido ni mucho menos. En la conquista de los derechos humanos tampoco. Se han conseguido muchas cosas como la igualdad entre blancos y negros en Sudáfrica a nivel legal, aunque seguramente quedan diferencias que resolver; también se ha avanzado en la igualdad entre hombres y mujeres pero depende mucho de la sociedad, el país y la cultura en que vivamos. También sabemos que la esclavitud es ilegal pero todavía existe, así como la igualdad de acceso a la salud... Así que queda mucho por hacer ¡adelante! Vicenta.

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  2. No es de extrañar que Diego Gracia, que tanto a contribuido a la difusión del conocimiento de la bioética, e incluso de los cuatro principios, hace ya tiempo que prefiere que se hable de los VALORES. Mantiene que siempre debemos partir de unos HECHOS precisos y el análisis de los valores que entran en juego y mediante el método deliberativo, sabremos cuáles son nuestros DEBERES.
    Los cuatro principios de la bioética son valores, pero hay un sin fin de valores más. Diego Gracia suele decir que el problema es que la Filosofía ha trabajado poco la axiología (rama que estudia los valores) y suele animar a que se ahonde en este sentido para ayudar al avance de la bioética.

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    1. Tienes razón Victor y trabajaré en ello para una futura entrada ( principios vs valores, principios = valores, principios + valores).
      La idea de esta serie de entradas es intentar mostrar a todos nuestros lectores de forma progresiva como hemos llegado hasta hoy y quienes han sido los personajes que han ido poniendo las bases en las que se apoya la bioética tanto nacional como internacional.
      Siempre he pensado que es fundamental conocer el origen para entender las posturas actuales y espero que estas entradas ayuden a ampliar nuestros conocimientos para poder fundamentar un poco más nuestros argumentos.

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