viernes, 9 de mayo de 2014

EL RETO DEL DOBLE PAPEL: MÉDICO-FAMILIAR ¿IMPOSIBLE, DIFÍCIL O UN ACTO DE AMOR?






Todos sabemos que tratar a un paciente al que se le diagnostica un cáncer solo susceptible de tratamiento paliativo es un reto para cualquier médico, pero…  ¿que ocurre cuando además de ser el médico que se ha de ocupar de los cuidados del paciente somos uno de los familiares más allegados (padre, hermano, etc.)?¿Se puede hacer o por el contrario debemos evitarlo a toda costa por el bien del enfermo?

Seguro que las opiniones pueden ser muy variadas y que la recomendación general ha de ser evitarlo en la medida de lo posible, ya que es muy difícil mantener la objetividad y pueden aparecer múltiples problemas tanto por parte del enfermo (ocultaciones de algunos síntomas o inquietudes por no querer angustiar al familiar y que sí plantearía en caso de ser otro el médico responsable), como por parte de la familia (dudas sobre si las decisiones tomadas han sido las correctas y que pueden deteriorar las relaciones futuras) o por parte del propio familiar-médico (inseguridades, ansiedad, aumento de la probabilidad de duelo patológico por dudas futuras sobre algunas decisiones tomadas durante el proceso)

Es por tanto seguro que los retos que se plantean en estas situaciones son múltiples y cada vez más complicados a medida que la enfermedad avanza, pero si finalmente se toma la decisión de asumir el control médico del proceso nos encontraremos ante tres tipos de retos fundamentalmente.

En primer lugar en muchas ocasiones es difícil hacer el diagnóstico, ya que tenemos tendencia a quitar importancia a síntomas o tratarlos en familiares sin una adecuada exploración por ser consultas informales, expresadas de forma banal en reuniones o visitas familiares, lo que puede dar lugar a retrasos diagnósticos. Por otro lado una vez establecida la sospecha, es cierto que contamos con la ventaja de conocer y disponer de algunos “atajos” que nos permiten acelerar el proceso diagnóstico y de inicio del tratamiento.

En segundo lugar se plantea el reto de hasta donde continuar con el tratamiento “curativo-paliativo”, ya que carecemos de la visión objetiva que habitualmente intentamos aportar a enfermos y familiares sobre la situación real de la enfermedad y sus posibles tratamientos, haciendo que en algunas ocasiones nos acerquemos peligrosamente al encarnizamiento terapéutico por conocer incluso tratamientos experimentales que puedan aportar una mínima esperanza a la que aferrarse o a la abstención terapéutica  prematura, ya que conocemos con más exactitud el infausto pronostico y podemos tender a desesperar antes que un familiar “normal”. Todos conocemos casos o hemos oído hablar de ellos, de médicos que al conocer el diagnóstico de cáncer terminal o enfermedad degenerativa han optado por el suicidio ante el temor del futuro que les esperaba.

 Y en tercer lugar y como reto más difícil nos encontramos con los momentos finales, llenos de emotividad para todos y en los que hemos de tomar decisiones como en que momento realizar una sedación paliativa. Es siempre complicado juzgar el momento oportuno para iniciar este tipo de tratamientos, pero más aún cuando hay una implicación personal importante, ya que parece que seamos los responsables del fallecimiento, de anticipar un final que nunca querríamos que llegase y por tanto hay una tendencia a retrasar la administración de la medicación corriendo el riesgo de llegar tarde.

Por todo esto, el tratar a un familiar durante un proceso como este es una mezcla de amor al enfermo, responsabilidad ante el resto de familiares no sanitarios y exámenes continuos de conciencia (y muchas noches de insomnio) para nosotros  en nuestro doble papel que en ocasiones puede ser difícil de sobrellevar.

Es importante al inicio de la enfermedad plantearse, con un examen sincero de conciencia, si vamos a ser capaces de sobrellevar estas responsabilidades antes de asumir el proceso, para intentar buscar soluciones alternativas con algún compañero en caso de no considerarnos capacitados y es importante ir re-examinando la situación a lo largo del proceso, para ver si en alguno de los puntos importantes (enfermo, familia y  nosotros mismos) esta apareciendo algún problema o fisura que pueda complicar los momentos finales.

Y en esos momentos finales hay que intentar buscar apoyos que nos ayuden a ver que esto se acaba. Muchas veces es el propio enfermo quien nos lo hace ver (“ha llegado el final”, “ya no merece la pena seguir”, “estoy agotado”) y solo es necesario escucharle de forma sincera sin imponer nuestro criterio. Una vez tomada la decisión de sedar al enfermo, plantearla al resto de la familia explicando como será el proceso para que todos se puedan despedir de forma adecuada y continuar adelante, sabiendo que es la enfermedad la que nos obliga a tomar esa decisión y que, aunque en esos momentos ya no sea capaz de expresarlo, estaremos proporcionando al enfermo todo nuestro amor y conocimientos para superar este último trance de la forma más digna y humana posible.

Estas reflexiones no pretenden ser un tratado de cuidados paliativos, de los cuales existen muchos y de gran calidad, ni tampoco es el formato adecuado para un estudio en profundidad de estas situaciones y todas sus implicaciones éticas, sino sencillamente el  reflejo de una experiencia personal en la que sí se asumió el reto, muy difícil de vivir, pero muy enriquecedora desde múltiples puntos de vista y que espero que pueda aportar algo a aquellos que tengan la mala suerte en el futuro de encontrarse con una situación similar.



Gracias “Yayo”




domingo, 27 de abril de 2014

UN ABANICO DE POSIBILIDADES: Resumen de unas jornadas de cuidados paliativos



 I Jornada Departamental De Cuidados Paliativos celebrada en el Hospital La Plana, Vila-Real, el día 10 de abril del 2014


  La mañana del día 10 de abril, tuve la oportunidad de acudir a unas jornadas, que  transmitieron la necesidad de una atención integral del paciente paliativo. Fue un repaso, entre ponencias y talleres, entre lo teórico y lo práctico, del trabajo multidisciplinar de los profesionales, desde atención  primaria, pasando por el servicio de domiciliaria hasta los cuidados  hospitalarios.

Una de las charlas fue impartida por nuestro compañero, Jesús García, que habló de “Los cuidados paliativos desde Atención Primaria”. Jesús se refirió a historias de personas,  no a historias de pacientes. Comentó la labor que se lleva acabo desde atención  primaria; la importancia de conocer al paciente; del trabajo del médico como enlace entre la familia y el hospital, de la necesidad de la  continuidad de los cuidados hasta el duelo, en resumen, del compromiso de proporcionar una muerte digna. Matizó, las limitaciones que nos encontramos al trabajar día a día desde la consulta y planteó un listado posibles mejoras; poniendo punto y final a su presentación, con un toque de humanización al leer el artículo de “No me rehuyáis la mirada” de África Sendino.

Al igual que nuestro compañero, en el resto de charlas,  los ponentes ofrecieron su punto de vista, del trabajo que ejercen desde el hospital, en el servicio de urgencias, en la  planta o en  domiciliaria, mostrando sus inquietudes, y su visión, en relación con el tema de paliativos.

 Fue una mañana que aportó un acúmulo de reflexiones que unas veces ya estaban expuestas en las charlas y los talleres, y en otras quedaban implícitas a merced del carácter del profesional.

Entre las reflexiones que se expresaron, mencionar: la necesidad de mejorar la comunicación interprofesional, ahondando en mejorar la relación entre médico-médico, médico-hospital, hospital-hospital,…, etc, en fin, un compendio de vínculos, con un mismo objetivo que es el paciente paliativo. También, meditar sobre “cuidar” como propósito en nuestro trabajo, más que, “curar”, que a veces tanto se nos resiste al profesional. Y, al hablar de cuidar, recordar, el artículo que escribió,  Francesc Torralba: “Los constructos éticos del cuidar”. Un artículo que describe las cinco  “c” del cuidar: la compasión, la competencia, la  confidencialidad, la confianza, y la conciencia, unas cualidades necesarias en nuestro trabajo, pero difíciles de llevar a cabo.



viernes, 18 de abril de 2014

Reformas sanitarias y exclusión social

En la prensa siguen apareciendo noticias sobre las consecuencias de las últimas reformas sanitarias y la exclusión asistencial de los inmigrantes en situación irregular. Desde el punto de vista de la ética me parece injusto que paguen las consecuencias de la crisis los más vulnerables. La equidad consiste en dar más al que más lo necesita. Los inmigrantes están lejos de sus familias, con escasos recursos tanto económicos como de protección social... Tienen barreras idiomáticas y culturales que dificultan su integración. Si además de todo esto los apartamos del sistema público de salud ¿que les queda?

Nos hacemos eco de dos de esas noticias, la primera publicada en el diario Levante y la segunda en El País:

Los recortes en Sanidad causan 429 casos de exclusión asistencial en un año.Médicos del Mundo denuncia que 37 menores de edad no fueron atendidos en centros públicos

 

 


Vicenta Alborch


miércoles, 2 de abril de 2014

Humanización



A PROPÓSITO DE LA CONFERENCIA MAGISTRAL DEL VI CONGRESO NACIONAL ATENCIÓN SANITARIA AL PACIENTE CRÓNICO CELEBRADO EN SEVILLA, 27-29  DE MARZO DE 2014,  Actividad compartida con la I Conferencia Nacional de Pacientes Activos.

 Conversaciones sobre las emociones en la relación médico-paciente

“ José Antonio Cuello es un médico especialista en Medicina Interna
  del Complejo Hospitalario Virgen del Rocío (Sevilla), con una larga trayectoria profesional
 dedicada a la protección y defensa de uno los derechos humanos
 más importante, el derecho a la salud. Se trata de un diálogo abierto
 con un profesional que se jubiló en 2014 y que en su largo recorrido ha
 destacado por la búsqueda de la humanización en las relaciones con
 los pacientes y con sus compañeros. Un profesional que ha tenido el
 don de la palabra y la empatía como algo consustancial a su carácter,
 generando en su práctica cotidiana un espacio lleno de emoción.
 Con esta mesa pretendemos abordar una dimensión fundamental que
 transciende a las ponencias habituales centradas en la gestión del
 conocimiento, se trata de una conversación, sobre la gestión de las
 emociones, dirigida por la periodista Milagros Pérez Oliva  (Redactora Jefa de “El País”)
, especialista  en temas biomédicos, destacada por su actividad en el ámbito de la
 deontología, tanto en el periodismo como en el campo de la salud.”

El Dr. Cuello fué capaz de llevamos desde  ese limbo,  en el que dice se encuentra desde que lo jubilaron, a reflexionar una vez más sobre la relación medico paciente humanista vs tecnológica. En un congreso de gestión  de enfermos crónicos complejos y pluripatológicos, en el que uno pudiera olvidarse de los valores del paciente y centrarse en la telemedicina y otras líneas de actuación, va y  llega este SEÑOR y  nos recuerda a profesionales y pacientes de dónde venimos y lo que no debemos perder, va y me recuerda que ante todo soy médico en continua relación humana.

Otras cosas de este congreso: la participación de pacientes, microrelatos, poesía,  videos y fotos que permiten poner cara y voz a todos los implicados de forma directa o indirecta en el abordaje del paciente crónico……MUY INTERESANTE!!!.

Todo ello me ha llevado a preguntarme sobre la HUMANIZACION…….¿qué es?

 http://www.definicionabc.com/wp-content/uploads/humanizaci%C3%B3n.jpg



quizá no solo estemos hablando  del “fenómeno mediante el cual un objeto inanimado, un animal o incluso una persona adquiere determinados rasgos que son considerados humanos y que no poseía antes”  cuando hablamos de humanización ….sino de algo más,  ¿no os parece?

Os dejo un extracto de una entrevista a una educadora de niños con problemas: “LA HUMANIZACIÓN DE LA MEDICINA EN ARGENTINA (2012)

 DA: Hoy hablabas de humanizar la medicina, ¿qué crees que hace falta para que esto efectivamente ocurra desde las áreas relacionadas con la salud?
PK: Faltan muchas cosas. En principio cambiar la formación de los médicos hacia una mirada más humanística. Siempre la medicina se dedicó a atender las patologías, por lo que es muy difícil cambiar eso. Hay mucha gente sensible y amable que atiende no sólo a las enfermedades, sino también a las personas. Pero hay otras personas que no están preparada para trabajar en eso. Creo que debería pasar por ahí y también agregarse algunas políticas de estado, que indudablemente ayudarían. Por ejemplo, algo que parece una pavada, pero que en lo simbólico puede ser fundamental, es que la cama que cada niño deba usar lleve su nombre y no un número. El que está ahí no es sólo un número, sino una persona atravesada por sueños, por su familia y amigos. Creo que al detenerse en el otro se pueden modificar grandes cosas. Es algo mínimo y a la vez enorme, algo que no tiene que ver con un presupuesto. El cambio es mucho más profundo y filosófico”


AMERICA PUJADES APARICIO. MÉDICO DE FAMILIA.. GRUPO DE BIOETICA. SVMFyC.